Una semblanza sobre una especie preferida por los pescadores deportivos. Agresiva, combativa y con un comportamiento animal sorprendente…
Acechando casi en el límite del espejo de agua, observa. Quieta, casi inmóvil, con sus dos kilos de pura potencia muscular, lista para dar el golpe certero. De pronto, una explosión en el agua interrumpe el silencio de la tarde. Esta vez el junquero, ave tan inquieta como cauta, se salva, y la tararira reposa nuevamente en el lecho de la zanja hasta que todo vuelva a la calma aprestándose para arremeter sobre una nueva presa.POR EL LIC. VÍCTOR DE VÍCTOR
Este pequeño párrafo relata una escena típica de nuestro delta. Refleja como este voraz pez se alimenta utilizando una estrategia de espera sorpresiva y violenta. La tararira común, se conoce científicamente como Hoplias malabaricus (foto1). También se cita para nuestras aguas a Hoplerhitrinus unitaeniatus (foto2) que es una especie de menor tamaño con el hocico romo y bien redondeado que se conoce con el nombre vulgar de tararira ñata. Vernacularmente se la denomina tararira, tarucha, tarango, taralila y trahila.
Una semblanza sobre una especie preferida por los pescadores deportivos. Agresiva, combativa y con un comportamiento animal sorprendente… Acechando casi en el límite del espejo de agua, observa. Quieta, casi inmóvil, con sus dos kilos de pura potencia muscular, lista para dar el golpe certero. De pronto, una explosión en el agua interrumpe el silencio de la tarde. Esta vez el junquero, ave tan inquieta como cauta, se salva, y la tararira reposa nuevamente en el lecho de la zanja hasta que todo vuelva a la calma aprestándose para arremeter sobre una nueva presa. POR EL LIC. VÍCTOR DE VÍCTOR